Más de la mitad de las pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2- teme perder su empleo
Más de la mitad de las pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2- teme perder su empleo. El informe ImpOrta, promovido por FECMA, Actitud Frente al Cáncer, SOLTI, GEICAM, SEEO y Novartis, recoge la experiencia y percepciones de mujeres con este tipo de cáncer que han sido sometidas a cirugía y tratamiento adyuvante, y analiza el impacto de la enfermedad en la vida emocional, social y profesional.
Cada año se diagnostican en España alrededor de 38.000 nuevos casos de cáncer de mama. La mayoría se detectan en fases tempranas, sin embargo, la posibilidad del riesgo de recaída existe incluso años después del diagnóstico inicial y supone una de las principales preocupaciones de futuro para el 84% de las pacientes según ‘ImpOrta’. Aproximadamente dos de cada tres pacientes con cáncer de mama precoz HR+/HER2– de elevado riesgo continúan expuestas a presentar una recaída y que esta se manifieste como enfermedad avanzada e incurable.
El cáncer de mama también tiene un profundo impacto en la esfera profesional. El informe señala que cerca del 95% de las pacientes considera que la enfermedad afecta negativamente a su desempeño profesional, destacando dificultades como la necesidad de bajas médicas, las ausencias para acudir a consultas, o las limitaciones para realizar tareas habituales.
“El cáncer de mama afecta en muchos sentidos a las pacientes y significa un parón por un tiempo sin determinar con la seguridad de que nada volverá a ser igual”, señala Conchi Biurrun, representante de la Federación Española de Cáncer de Mama FECMA y paciente de cáncer de mama. El 34% de las participantes considera que debe abandonar la actividad laboral, mientras que más de la mitad (53%) afirma que requieren adaptaciones, como teletrabajo o reducción de jornada, y un 29% estima cambios en el puesto, las responsabilidades o la posición.
El estudio evidencia que la reincorporación al trabajo constituye uno de los momentos más complejos para las pacientes, subrayando dificultades como la preocupación por la capacidad para desempeñar las tareas habituales, la posible adaptación del puesto o la jornada y la incertidumbre sobre cómo compatibilizar las citas médicas.
A estas barreras organizativas se suman factores emocionales, como el temor a perder el empleo debido a la condición de salud y a las exigencias del tratamiento, que afecta al 53% de las pacientes consultadas, o la preocupación por tener que compartir su situación con compañeros y entorno laboral (37%). Todo ello dificulta la recuperación del ritmo previo al diagnóstico y condiciona tanto el desempeño laboral como el bienestar psicológico. De hecho, solo el 12% considera que las pacientes están realmente preparadas para reincorporarse.
El Informe ImpOrta refleja la experiencia real de las pacientes y pone de manifiesto que el abordaje del cáncer de mama precoz debe ser integral, teniendo en cuenta el control clínico de la enfermedad y sus implicaciones emocionales, sociales y laborales. Esther Espinosa, directora de Comunicación y Relaciones con Pacientes de Novartis España, afirma que “el cáncer de mama y la incertidumbre asociada siguen influyendo en la vida cotidiana de muchas mujeres después del tratamiento, también en el ámbito profesional. Comprender este impacto es fundamental para poder dar una respuesta más integral a sus necesidades”.
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