
El auge de las nuevas expediciones a la luna pone el foco en el impacto de la microgravedad sobre la visión humana
Sevilla, 10-4-2026
La doctora sevillana Margarita Cabanás, especialista en Oftalmología con más de 25 años de experiencia, ha realizado un análisis sobre cómo las misiones espaciales afectan a la salud visual de los astronautas, coincidiendo con el renovado interés por la exploración lunar dentro del Artemis program.
Según explica la especialista, la exposición prolongada a la microgravedad puede provocar alteraciones oculares relevantes, agrupadas bajo el término síndrome neuro-ocular asociado al vuelo espacial (SANS). Este conjunto de afecciones ha sido documentado en diversos estudios clínicos realizados a astronautas tras misiones de larga duración.
Entre los cambios más frecuentes se encuentran el edema del nervio óptico, el aplanamiento del globo ocular, la aparición de pliegues en la retina y modificaciones en la refracción visual, especialmente hacia la hipermetropía. Estos hallazgos evidencian que el ojo no solo se adapta a nivel funcional, sino que también puede experimentar transformaciones estructurales en condiciones de microgravedad.

La hipótesis más aceptada atribuye estos efectos al desplazamiento de fluidos corporales hacia la cabeza en ausencia de gravedad, lo que altera la dinámica del líquido cefalorraquídeo y modifica la presión alrededor del ojo.
Riguroso control
La doctora Cabanás destaca además el riguroso control oftalmológico al que se someten los astronautas antes, durante y después de sus misiones. Antes del despegue, se realizan evaluaciones exhaustivas que incluyen pruebas de imagen como la tomografía de coherencia óptica, medición de la presión intraocular y estudios funcionales de la visión, con el objetivo de establecer un estado basal preciso.
Durante la misión, los astronautas monitorizan su visión mediante herramientas adaptadas y sistemas de telemedicina, lo que permite detectar de forma precoz cualquier alteración. Asimismo, se aplican estrategias para minimizar los efectos de la microgravedad, como el control ambiental o técnicas de redistribución de fluidos corporales.
Tras su regreso a la Tierra, se lleva a cabo un seguimiento oftalmológico continuo para evaluar la evolución de los cambios. Aunque en muchos casos se observa una recuperación progresiva, algunas alteraciones pueden persistir, lo que plantea importantes retos de cara a futuras misiones de mayor duración.
Este análisis, basado en publicaciones científicas de referencia como Ophthalmology, JAMA Ophthalmology o npj Microgravity, pone de relieve el papel clave de la oftalmología en la medicina espacial actual.
“La investigación en este campo no solo es esencial para garantizar la seguridad de los astronautas, sino que también nos permite comprender mejor cómo se comporta el ojo humano en condiciones extremas”, concluye la doctora.
El creciente interés por la exploración espacial abre así nuevas líneas de estudio en el ámbito médico, donde la salud visual se posiciona como un elemento fundamental en el éxito de las futuras misiones.
Felicitaciones
En este contexto, la doctora Cabanás ha querido destacar también el papel creciente de la mujer en la exploración espacial. Christina Koch es la primera mujer en viajar a la Luna como parte de la misión Artemis II de la NASA, marcando un hito histórico. Como especialista de misión, orbitará el satélite terrestre en 2026, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en viajar al entorno lunar. Seleccionada como astronauta en 2013, Koch ha trabajado intensamente para hacer realidad su sueño de explorar el espacio profundo. “Es un orgullo ver cómo una mujer alcanza este tipo de hitos en la exploración espacial, abriendo camino a futuras generaciones”, ha señalado Cabanás.


