Trabajos de mantenimiento dejan sin agua potable al Hospital Virgen del Rocío

El Hospital Universitario Virgen del Rocío, uno de los principales centros sanitarios públicos de Sevilla, ha visto restringido el consumo de agua del grifo para beber por las labores de mantenimiento que se llevan a cabo en su sistema de abastecimiento. La medida, que persigue garantizar la seguridad y calidad del agua, afecta tanto a pacientes como a profesionales del complejo hospitalario.

¿Qué está ocurriendo?

Desde principios de año, el Hospital Virgen del Rocío ha iniciado unos trabajos de limpieza y mantenimiento en el aljibe que abastece de agua al centro, lo que ha provocado que el agua potable no esté recomendada para consumo humano. La dirección del hospital ha explicado que estos trabajos, necesarios para asegurar la calidad del suministro, pueden alterar temporalmente las características del agua, afectando a su sabor y pureza.

Debido a esta situación, las fuentes y grifos que normalmente suministran agua potable han sido precintados en diversas zonas del hospital, especialmente en accesos a baños, áreas de hospitalización y espacios comunes. La señalización indica claramente que el agua no es apta para beber hasta nuevo aviso.

La restricción se mantendrá mientras se completan los análisis y verificaciones técnicas que confirmen que todos los parámetros de calidad del agua están dentro de los estándares exigidos antes de levantar la prohibición de consumo.

Suministro alternativo de agua

Ante esta situación, la dirección del hospital ha organizado el suministro de agua embotellada tanto para pacientes como para el personal que trabaja en el centro. Así, se garantiza que todos los usuarios del hospital dispongan de agua potable para beber y cocinar, a pesar de las limitaciones impuestas por los trabajos de mantenimiento.

El hospital ha colocado cartelería informativa en diferentes puntos de las instalaciones para orientar a quienes se encuentran dentro del centro y evitar confusiones sobre el uso del agua. Pacientes y acompañantes han podido comprobar estos avisos en pasillos, zonas comunes y junto a las fuentes deshabilitadas.

Aunque las autoridades del hospital aseguran que la situación está controlada, la provisión de agua embotellada ha sido esencial para mantener la funcionalidad habitual de las instalaciones y la atención sanitaria.

Opiniones y molestias de usuarios

Algunos pacientes y visitantes han expresado su malestar por la duración de las restricciones, ya que la falta de agua potable se ha prolongado desde antes de las celebraciones navideñas. Esto ha generado comentarios en redes sociales señalando que las fuentes internas permanecen inutilizadas y que, en ocasiones, las máquinas expendedoras de agua embotellada se quedan sin existencias rápidamente.

Varios usuarios habituales, incluidos quienes acuden a tratamientos o consultas de forma periódica, han señalado que esta circunstancia ha cambiado la rutina en el hospital, obligándolos a traer agua desde casa o a comprar botellas cuando están disponibles.

Una de las principales críticas gira en torno a que se trata de un hospital público de referencia en Andalucía y que contar con agua potable debería ser un servicio básico garantizado para pacientes y visitantes. Las quejas reflejan la importancia de abordar con celeridad cualquier incidencia que afecte a servicios esenciales.

Medidas y plazos

Desde la dirección del Virgen del Rocío han reiterado que la prohibición de consumir agua del grifo responde exclusivamente a criterios de seguridad y que se levantará tan pronto como se compruebe que el sistema ha recuperado sus condiciones óptimas. La prioridad es que el agua que se ofrezca para consumo cumpla con todos los requisitos sanitarios y de calidad establecidos por las autoridades competentes.

El hospital pertenece al Servicio Andaluz de Salud y es uno de los complejos sanitarios más grandes de Andalucía, con una amplia infraestructura destinada a atención especializada, quirúrgica y de urgencias.

Hasta que se completan los controles de calidad, el uso del agua del grifo seguirá restringido para beber o cocinar, aunque permanece disponible para aseo personal y labores de limpieza.


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