Innovador seguimiento del águila imperial en Andalucía

En un esfuerzo por fortalecer la conservación del águila imperial ibérica y detectar potenciales amenazas sanitarias, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de Andalucía ha introducido emisores GPS en 29 pollos de esta especie emblemática, ubicados en el Espacio Natural de Doñana, así como en las provincias de Granada y Cádiz.

Este año marca un hito con la mayor instalación de dispositivos GPS en pollos de águila imperial, bajo el Plan de Recuperación de la Especie. De los 29 pollos marcados, 15 residen en Doñana, 11 en Granada y 3 en Cádiz. Este seguimiento no solo contribuye a la protección de la especie, sino que también permite la detección temprana del virus del Nilo.

La águila imperial es considerada un indicativo clave para monitorear la presencia del virus en el medio ambiente. Los datos recolectados a través de los dispositivos son fundamentales para identificar ejemplares afectados y ejecutar pruebas de diagnóstico.

En un incidente reciente, dos pollos con emisores fueron recuperados debido a su mala condición física y, tras los análisis pertinentes, resultaron positivos al virus del Nilo. Estas acciones han permitido implementar medidas de prevención en las áreas circundantes para proteger a la población de seres humanos y otros animales de las picaduras de mosquitos transmisores.

La tecnología GPS/GSM desempeña un papel crucial en la conservación del águila imperial, proporcionando información valiosa sobre su desplazamiento y uso del hábitat. Gracias a este sistema, se han recogido datos que ayudan a definir áreas de mayor mortalidad y a planificar estrategias efectivas de conservación. Los sistemas de radiomarcaje se llevan a cabo cuidadosamente, asegurando que los pollos sean monitoreados adecuadamente y devueltos a sus nidos después de la instalación de los emisores.

El águila imperial ibérica, cuyo estatus es de ‘en peligro de extinción’ según la normativa andaluza, ha visto un aumento en su población gracias a estos esfuerzos, y se están tomando acciones para convertir su estado a ‘vulnerable’. En 2025, se contabilizaron un total de 176 parejas en la región, lo que indica una recuperación significativa para esta especie única de la Península.