La conexión directa entre Huelva y Cádiz lleva décadas pendiente, pese a los proyectos que se han planteado para evitar el rodeo por Sevilla. Uno de ellos contemplaba construir un túnel bajo el Guadalquivir, pero nunca llegó a materializarse.

Hay una paradoja en las carreteras de Andalucía que los conductores conocen bien: para viajar entre Huelva y Cádiz, dos provincias vecinas, el itinerario habitual obliga a pasar por el entorno de Sevilla. Una situación que lleva décadas sobre la mesa y que, a pesar de los numerosos proyectos planteados, continúa sin resolverse.

Lo que muchos desconocen es que hace más de treinta años llegó a estudiarse una alternativa que habría cambiado por completo este mapa de comunicaciones. El proyecto contemplaba una carretera que conectaría ambas provincias mediante un túnel bajo el río Guadalquivir, evitando que buena parte del tráfico tuviera que atravesar el área metropolitana sevillana.

Aquella infraestructura nunca llegó a construirse. Los condicionantes ambientales, la complejidad del trazado y la falta de continuidad de las actuaciones terminaron dejando incompleta una conexión que todavía hoy plantea interrogantes sobre las comunicaciones del suroeste andaluz.

Por qué hay que pasar por Sevilla para viajar entre Huelva y Cádiz

La ausencia de una conexión viaria directa entre ambas provincias obliga a utilizar un itinerario que discurre por la A-49, las vías de circunvalación de Sevilla y la A-4 o la AP-4, dependiendo del destino.

Esto significa que numerosos desplazamientos entre localidades onubenses y gaditanas tienen que acercarse a Sevilla, aunque sus puntos de origen y destino se encuentren al sur de la capital andaluza.

El problema no es nuevo. Ya en 1984 se manejaban estimaciones de unos 3.000 vehículos pesados diarios procedentes de Huelva y con destino a Cádiz que atravesaban el entorno sevillano.

Esta cifra corresponde a un estudio de aquella época y no debe interpretarse como una medición del tráfico actual. Sin embargo, demuestra que la necesidad de encontrar una alternativa ya estaba identificada hace más de cuatro décadas.

Entre las soluciones estudiadas figuraba la construcción de un paso subterráneo bajo el Guadalquivir, aproximadamente a la altura de la antigua esclusa de Sevilla.

El proyecto de 1990 que pretendía unir Huelva y Cádiz

La propuesta adquirió mayor entidad en 1990, cuando la Junta de Andalucía planteó una conexión por carretera que permitiría comunicar las dos provincias sin depender del paso por Sevilla.

El trazado debía cruzar el Guadalquivir aproximadamente 25 kilómetros al sur de la capital hispalense y continuar hasta Lebrija.

Desde esta localidad sevillana, la carretera se dividiría en dos ramales. Uno se dirigiría hacia Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, mientras que el otro permitiría avanzar hacia Cádiz y los municipios de su bahía.

El objetivo era crear un corredor que facilitara tanto los desplazamientos de los vecinos como el transporte de mercancías entre diferentes puntos del litoral atlántico andaluz.

Para cruzar el río se valoraron distintas alternativas, incluidos puentes de gran altura y estructuras móviles que permitieran el paso de embarcaciones.

Sin embargo, el túnel llegó a considerarse una solución adecuada desde el punto de vista funcional, económico y ambiental frente a otras posibilidades analizadas entonces.

La carretera que debía atravesar el entorno de Doñana

El proyecto, conocido como Solución Norte, partía de la A-49 a la altura de Bonares, en la provincia de Huelva.

Desde allí, el trazado continuaba por el entorno de Hinojos y Villamanrique de la Condesa, atravesando territorio sevillano hasta alcanzar el Guadalquivir y conectar posteriormente con Lebrija.

La dificultad principal no consistía únicamente en construir el paso bajo el río. La carretera también debía discurrir por un territorio de enorme sensibilidad ambiental, próximo al espacio natural de Doñana.

La protección de este entorno obligó a revisar las alternativas y realizar nuevos estudios sobre las posibles afecciones de la infraestructura.

Las exigencias ambientales condicionaron la continuidad del proyecto, que terminó perdiendo impulso antes de completar su trazado.

La situación resulta especialmente significativa porque no se trataba de una idea que hubiera permanecido exclusivamente sobre el papel.

Se construyeron 45 kilómetros, pero faltaba el tramo decisivo

A finales de los años noventa, el proyecto había permitido ejecutar aproximadamente 45 kilómetros de carretera.

Sin embargo, seguían pendientes unos 55 kilómetros del tramo intermedio, precisamente los necesarios para completar la conexión entre las provincias.

La ausencia de ese enlace impidió que los tramos construidos funcionaran como la gran alternativa al rodeo por Sevilla que se había planteado inicialmente.

Con el paso de los años, la conexión directa entre Huelva y Cádiz dejó de ocupar un lugar central entre las grandes actuaciones viarias, mientras otras infraestructuras de la red andaluza continuaron desarrollándose.

El resultado es que, en octubre de 2026, el corredor sigue sin completarse y el túnel bajo el Guadalquivir continúa siendo una propuesta histórica, no una obra en ejecución.

El problema del Guadalquivir sigue pendiente con la SE-40

Aunque el antiguo proyecto Huelva-Cádiz no llegó a materializarse, la necesidad de mejorar los pasos sobre el Guadalquivir continúa siendo uno de los grandes retos de las infraestructuras sevillanas.

Actualmente, una de las actuaciones más relevantes es el cierre sur de la SE-40, previsto entre Dos Hermanas y Coria del Río.

Esta infraestructura pretende ofrecer una alternativa al tráfico que actualmente depende de otros pasos metropolitanos, especialmente del entorno del puente del Centenario.

La solución prevista es un gran puente de aproximadamente cinco kilómetros de longitud, con unos 3,2 kilómetros de viaducto y un gálibo de 70,8 metros para permitir la navegación por el río.

El proyecto cuenta con un presupuesto aproximado de 688 millones de euros y obtuvo su aprobación definitiva en octubre de 2025. Durante 2026 han avanzado actuaciones administrativas relacionadas con las expropiaciones y los proyectos constructivos.

Conviene distinguir ambas infraestructuras: el cierre sur de la SE-40 no recupera el antiguo trazado de la conexión Huelva-Cádiz ni discurre por el mismo emplazamiento. Su finalidad principal es completar la circunvalación metropolitana de Sevilla.

Qué supondría una conexión directa para Huelva y Cádiz

Una carretera que comunicara directamente ambas provincias podría modificar los itinerarios de parte del tráfico de largo recorrido y facilitar los desplazamientos entre sus municipios.

También abriría una alternativa para determinados movimientos de mercancías que actualmente utilizan los corredores próximos a Sevilla.

Sin embargo, para determinar cuánto tiempo o cuántos kilómetros se ahorrarían sería necesario disponer de un trazado actualizado y de estudios de tráfico que contemplaran las condiciones actuales de la red viaria.

También habría que evaluar los costes de construcción y mantenimiento, así como las posibles afecciones ambientales de una infraestructura de estas características.

Por el momento, no existe una fecha anunciada para retomar la antigua Solución Norte ni un calendario de obras para construir aquel túnel bajo el Guadalquivir.

Mientras tanto, la comunicación habitual entre Huelva y Cádiz continúa dependiendo de las carreteras que atraviesan el entorno de Sevilla, más de treinta años después de que se planteara una alternativa para evitarlo.