
Investigadores andaluces crean arcillas sintéticas para mejorar la depuración de aguas
Un equipo de investigadores del Instituto de Ciencia de los Materiales de Sevilla (ICMS-CSIC-US) ha dado un importante paso al desarrollar arcillas sintéticas que permiten eliminar metales pesados del agua de manera hasta diez veces más eficiente que los materiales tradicionales. Estas arcillas están diseñadas para retener contaminantes peligrosos como el plomo, el cadmio y el mercurio, que suelen encontrarse en aguas contaminadas por actividades industriales o mineras.
La clave de esta innovación radica en que, a diferencia de las arcillas naturales, las nuevas arcillas son fabricadas en laboratorio y modificadas específicamente para mejorar su capacidad de adsorción. Este proceso permite un mayor control sobre su composición y estructura, facilitando su interacción con los contaminantes. La investigadora María Dolores Alba Carranza destaca que esto optimiza su eficacia en la captura de metales tóxicos.
La toxicidad de los metales pesados, como el plomo, que está relacionado con daños neurológicos, hace que esta investigación sea especialmente relevante. Además, el cadmio y el mercurio pueden tener efectos nocivos en la salud y la cadena alimentaria.
En pruebas de laboratorio, estas arcillas sintéticas demostraron ser superiores a los métodos actuales, alcanzando altos niveles de adsorción para metales como el mercurio, plomo y cadmio. Los resultados se publicaron en el artículo ‘Heavy metal adsorption isotherms on tailor-made brittle micas in water treatment applications’ en el Journal of Contaminant Hydrology.
La implementación de estas arcillas en sistemas de tratamiento de aguas residuales podría no solo mejorar este proceso, sino también facilitar la reutilización del agua, contribuyendo así a la sostenibilidad ambiental. Además, los investigadores están explorando la posibilidad de integrar propiedades magnéticas en el material para facilitar su recuperación.
Con el apoyo de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, este proyecto abre nuevas posibilidades en la gestión de contaminantes y en la mejora de la calidad del agua, abarcando incluso aplicaciones en energía nuclear y gestión de residuos radiactivos.


