
Un descubrimiento excepcional en la Plaza Nueva de Sevilla
En el verano de 1981, durante las obras para la construcción del Metro de Sevilla, se realizó un descubrimiento significativo en la Plaza Nueva: restos de una barcaza andalusí de aproximadamente siete metros de longitud. Este hallazgo, que incluye anclas y fragmentos de la embarcación, se encontró a 11 metros de profundidad y se remonta al siglo XI.
Desde su descubrimiento, los restos han sido estudiados y preservados en el Museo Arqueológico de Sevilla y, desde 2020, han sido almacenados en el Centro Logístico de Patrimonio Cultural de Andalucía. Investigadores, liderados por el arqueólogo Carlos Cabrera Tejedor, han analizado más de 400 piezas que incluyen cuadernas, remos y otros componentes de la barcaza.
Este proyecto, que se realiza con el apoyo del Institute of Nautical Archaeology de la Universidad de Texas, busca ampliar el conocimiento sobre este importante patrimonio andalusí. La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, destaca que este trabajo no solo arrojará luz sobre la historia marítima de Andalucía, sino que también permitirá diseñar estrategias para su protección y difusión entre la población.
Contexto histórico
Este pecio es uno de los pocos restos andalusíes del siglo XI encontrados en Europa, y su conservación se considera un milagro, dada la profundidad y las condiciones en las que fue hallado. En palabras de Del Pozo, “la barcaza es un regalo que sigue ofreciendo valiosa información a medida que avanzan las técnicas de análisis.” Este hallazgo resalta la importancia de proteger y estudiar nuestro patrimonio cultural, esencial para comprender la historia marítima de Sevilla y su evolución a lo largo de los siglos.
La barcaza de la Plaza Nueva de Sevilla no solo es un vínculo con el pasado, sino un faro que ilumina el rumbo de la arqueología contemporánea en la región.


